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GRUPO DE PRACTICA DE KARMA YOGA

 

Karma Yoga es el yoga de acción desinteresada que produce una fuerza espiritual que transforma al ser en un ser altruista, lleno de amor, desapegado, atento de que la Voluntad Divina actué y nos inspire y nos guié en lo que hacemos.
 
Todos los que formamos el grupo de Karma Yoga hemos entendiendo de una forma muy rápida conceptos elevados sobre la armonía e integración universal y esto nos atrajo muchos beneficios y éxitos en nuestra vida.
 
Los encuentros se realizan una vez por semana donde se organizan las actividades semanales, participan todas aquellas personas que lo deseen y sientan que quieren transformarse desde la experiencia concreta de la acción.
 

 

 
El Karma Yoga
 
Karma Yoga representa una de las cuatro formas principales de Yoga. El Karma Yoga representa un punto de partida y es una parte esencial de las enseñanzas del Bhagavad Gita, y esto es base suficiente para su autenticidad. Como todas las otras formas de Yoga, el principal y último propósito del Karma Yoga es facilitar y acelerar la evolución espiritual del practicante persistente. La mayor diferencia con otras formas de Yoga es que el Karma Yoga puede ser practicado correctamente desde el propio comienzo, y puede ser aplicado todo el tiempo, a lo largo de todo el día, ya que es aplicable a todas las actividades humanas.Comparado con el Karma Yoga, la práctica diaria continua del Bhakti Yoga, por ejemplo, puede lograrse a un nivel muy elevado de desarrollo, y la práctica de Jnana Yoga (con su forma principal Hatha Yoga), está restringida a períodos específicos del día, por un intervalo de tiempo también específico. Estas razones llevan a la conclusión de que el Karma Yoga es una forma de Yoga instantáneo para la vida diaria.
 
De las distintas definiciones tradicionales del Karma Yoga, la más corriente y precisa, aunque no del todo completa, es la siguiente: "El karma Yoga es el Yoga de la profunda y completa fusión con la Divinidad, a través de cualquier acción no egoísta".  El Karma Yoga parte del hecho de que en cualquier momento de nuestra vida diaria, aún cuando nos sintamos forzados a actuar de una manera u otra, permanecemos capaces de elegir, y llevamos la total responsabilidad de nuestros actos. La práctica de cualquier disciplina espiritual - Yoga, o cualquier otro camino espiritual - implica la existencia de la "libre voluntad", tanto en el dirigir nuestra propia vida así como en la elección de los métodos para hacerlo. La principal cuestión para la que el Karma Yoga nos ayuda a encontrar una respuesta es: ¿Cómo y porqué debemos elegir entre dos o más cursos de acción en un momento dado? A través de la práctica persistente podemos encontrar que el Karma Yoga nos da más libertad, por increíble que esto pueda parecer a las personas occidentales.
 
Muchos sabios contemporáneos, como Sri Ramakrishna o Sri Aurobindo, han mostrado que el Karma Yoga se adapta muy bien a los tiempos modernos y es adecuado para todos los seres humanos, aún más que el Bakhti Yoga, el cual se adecua solamente a aquellos con intensa inclinación religiosa (muy raros hoy en día). El Karma Yoga se adapta a todos aún mejor que el Raja Yoga, el que implica un esfuerzo intelectual más allá de las posibilidades de los individuos comunes. Comparado con el Jnana Yoga, en el que se requiere un fuerte poder de concentración e internalización (actualmente una cualidad muy escasa), el Karma Yoga es más fácil de practicar, ya que no requiere de estas aptitudes. Más aún, el Karma Yoga se adecua perfectamente a los occidentales, quienes están siempre dispuestos a la acción y son más o menos escépticos acerca del valor de las prácticas espirituales, y que están alejando a las personas de la vida práctica en una sociedad orientada materialmente.
 
Debemos enfatizar que la práctica del Karma Yoga no excluye la práctica simultánea de una o más de las otras formas de yoga, sino que amplifica su eficiencia. Esta conexión con otras formas de Yoga no es esencial, ya que aún cuando se le practique solo, el Karma Yoga es suficiente por sí mismo para obtener el más alto grado de logro espiritual. El Karma Yoga tiene también una gran ventaja que no se encuentra en las otras formas de Yoga. Mientras el Bhakti Yoga, Raja Yoga, Tantra Yoga, Hatha Yoga y aún el Jnana Yoga, cuando son practicados en forma incorrecta, sin la supervisión cuidadosa de un guru competente, pueden traer serios daños físicos o mentales, el karma Yoga no presenta peligro para sus practicantes, aún si sus conocimientos se basan solamente en enseñanzas escritas.
Acerca de este aspecto, a continuación citaremos a varios maestros contemporáneos:
Swami Vivekananda: "En el camino del Bhakti Yoga existe el gran peligro de que el alma receptiva pueda comenzar a confundir emociones pasajeras con revelaciones espirituales y pueda interpretar aspiraciones ordinarias como verdaderas aspiraciones espirituales" (Yoga práctico). "Con pocas excepciones es posible aprender Raja Yoga sin peligro, si no es con la guía directa de un auténtico gurú espiritual" (Prólogo a Raja Yoga).
 
Sri Ramakrishna: "El yogui Jnana dice: "Yo soy eso", pero mientras consideremos a nuestro cuerpo como siendo nuestro Ser inmortal, esto constituye  un egoísmo que lleva al fracaso. No nos ayudará en nuestro progreso, sino que nos llevará a la ruina" (Enseñanzas de Ramakrishna).
 
Swami Brahmananda: luego de que sus discípulos se hubieran purificado a través de la práctica de ciertas asanas y formas de pranayama, les dijo: "Acerca de las prácticas de Hatha Yoga, evítenlas si no quieren soportar dolorosas consecuencias. El Hatha Yoga es un camino muy peligroso cuando se practica en la ignorancia, sin la guía de un gurú competente" (Disciplinas espirituales).
Agregamos aquí que el sistema del Karma Yoga es prácticamente libre de conceptos metafísicos o religiosos, y, aún en los estados avanzados de práctica, el Karma Yoga no requiere la ayuda de ninguna disciplina física o dieta. De todos modos es razonable que el  yogui Karma debiera esforzarse por mantenerse saludable.
 
El principal objetivo en Karma Yoga.
Swami Vivekananda describe como sigue el ideal del Karma Yoga: "El ser humano ideal es aquél que en medio del mas profundo silencio y la mayor soledad encuentra la mayor actividad, y el que en medio de la mayor actividad encuentra el silencio y la soledad del desierto". "El yogui Karma no necesita creer en ninguna doctrina. Puede aún no creer en Dios, puede no preguntarse qué es el alma y puede no sentirse atraído por ninguna especulación metafísica en absoluto" (Yoga práctico).
De todos modos, debido a que todos los maestros espirituales de Oriente cuyas enseñanzas hemos heredado son todos profundamente religiosos, no es sorprendente que interpreten el Karma Yoga desde esta perspectiva. Sri Ramakrishna dice: "Karma Yoga es la comunión espontánea con Dios a través de la acción". Desde la perspectiva del sistema de Bhakti Yoga, esta interpretación puede ser vista como la revelación de la Divinidad a través del amor, y desde la perspectiva del sistema del Jnana Yoga como la búsqueda de la revelación del Divino Absoluto.
 
Ramakrishna dijo también: "El supremo objetivo en el Karma Yoga es el mismo que en todas las formas de Yoga: la realización del Supremo Eterno o la Divinidad Impersonal"
La eficiencia del sistema del Karma Yoga es relativa al modo en que nos representemos nuestro objetivo espiritual, esto puede ser obtenido a traves de una de las formas de Yoga. La Iluminación (Mokña), se define en el Hinduísmo como la comunión con la Divinidad en todas las formas, la obtención del plano divino de conciencia, la fijación de la conciencia en la Verdad Ultima, la obtención de una mayor libertad en la vida. El Mokña puede obtenerse a través de todas las formas de Yoga, pero se alcanza más fácil y rápidamente a través del Karma Yoga.
 
Al respecto, citamos a bien conocidos sabios: Swami Sivananda:"Muchas personas creen que el Karma Yoga es un tipo de Yoga inferior, pero esto es un gran error"
 
Rabindranath Tagore: "Muchos de nosotros pensamos erróneamente que la acción es opuesta a la libertad.""Nunca obtendremos un resultado significativo en alcanzar lo Infinito fuera del dominio de la acción.""Si declaramos que quisiéramos alcanzar Brahman (La Suprema Divinidad) durante la introspección solamente, y lo ignoramos durante nuestras acciones exteriores, consideramos que queremos benefícianos de Su presencia solamente a través del amor que sentimos en nuestros corazones durante la oración, sin ninguna otra adoración a El a través de otras modalidades exteriores, o si consideramos que solamente lo contrario es verdadero, entonces estaremos obstruyendo nuestro trabajo en el largo camino hacia la Verdad, y nos encaminamos hacia un lamentable fracaso."(Sadhana).
Sri Ramakrishna:"Cuando se realiza con desapego la acción se vuelve un fácil camino para lograr el verdadero objetivo en la vida, el que es la comunión con Dios".
 
Sri Aurobindo: "La actividad desinteresada es a menudo el único instrumento necesario para la inefable unión con el Maestro del Universo". "Para realizar todas las actividades en una íntima fusión y en profunda comunión con la Divinidad que se encuentra en nosotros, en profunda armonía con el Universo a nuestro alrededor, y con lo trascendente más allá de nosotros, no permitamos ser limitados por nuestra limitada, a menudo separadora y rígida mente humana, ni ser esclavos de sus ignorantes y aberrantes imperativos y de sus estrechas sugestiones, esto es Karma Yoga." (Yoga Práctico Integral).
 
Swami Vivekananda: "A través de la actividad desinteresada, el ser humano puede llegar fácilmente a donde Budha llegó solamente a través de la meditación, y Jesucristo a través del amor y la oración". (Yoga Práctico). Aun cuando estas expresiones puedan ser chocantes para algun fundamentalista Cristiano, muestran claramente que para Swami Vivekananda, el Karma Yoga es tan eficiente como el Raja Yoga o el Bakhti Yoga practicados a su nivel más alto.
 
Ma Ananda Moyi:"El que practica Karma Yoga rápidamente comprenderá el Brahman (el Supremo) como la Conciencia Absoluta y recibirá la gracia de la Divina Madre" (Enseñanzas de Ma Ananda Moyi). Para el estudioso atento de la espiritualidad de la India, es obvio que estos son objetivos a ser alcanzados mediante Jnana y Bakhti Yoga.
Swami Ramadas, quien alcanzó la iluminación a través del Bakhti Yoga, dice: "No por dejar de actuar, sino por actuar de forma totalmente desinteresada podremos sin esfuerzo lograr el estado supremo de beatitud e iluminación"(Cartas).
Swami Brahmananda, el hijo espiritual de Sri Ramakrishna: "Podremos obtener el Supremo Conocimiento aún si solamente tomamos parte persistentemente en diversas actividades consagradas a la Divinidad" (Disciplinas Monásticas)
 
Ramana Maharishi, el yogui Jnana intransigente: "La acción libre de deseos, con un total desinterés de sus frutos, es superior al conocimiento combinado con la práctica" "El estado en el cual la ejecución de la acción es libre de deseos es el camino que conduce hacia la iluminación." (Ensañanzas de Ramana Maharishi).
 
Como conclusión, podemos afirmar que: llevada a cabo con el espíritu del Karma Yoga, cualquier acción, no importa cuan carente de importancia, puede ayudarnos a avanzar hacia la Iluminación.
 
La técnica específica en Karma Yoga
Las bases teoréticas y técnicas de acción en el Karma Yoga fueron establecidas claramente por Krishna en el Baghavad Gita, con la única salvedad de que el orden en el que esas ideas son presentadas no es el más conveniente para las personas occidentales.
Brevemente, las sabias enseñanzas de Krishna son:
No es posible estar sin ninguna acción, aún por un segundo.
No debemos proponernos la inacción como nuestro objetivo.
Ciertas acciones son forzosas, por lo que no podremos evitarlas.
No debiéramos desear los frutos (o consecuencias) de nuestras acciones.
No debiéramos estar ligados a la acción en sí.
No debiéramos considerarnos a nosotros mismos como siendo los autores de la acción.
Cualquier acción, no importa su naturaleza, no encadenará a su autor, si se realiza de esta forma.
De hecho, podemos decir que el Karma Yoga es la Divina Habilidad (sabiduría y desprendimiento) en las acciones.
 
Siguiendo este orden, analizaremos los elementos del sistema del Karma Yoga: No podemos estar sin ninguna acción, aún por un segundo.
La primera aseveración: "El ser humano no puede estar sin ninguna acción", tiene un carácter exclusivamente teorético, sirviendo como preparación para la segunda expresión: "la inactividad no debe ser nuestro objetivo", que es de naturaleza práctica y, como veremos más adelante, se dirige más a las personas de Oriente que a los occidentales.
Procederemos ahora a examinar estos aspectos detenidamente: En el Bhagavad Gita, Krishna vuelve a ellos tres veces: - "ni siquiera por un momento podemos estar sin ninguna acción. Todo inevitablemente conduce a la acción". "Aún nuestra vida física", le dice Krishna a Arjuna, "no puede mantenerse sin una acción continua".
 
Y finalmente: "ningún ser encarnado puede renunciar totalmente a la acción. La acción es inevitable".
En otros capítulos del Mahabharata, Krishna cita con aprobación a cierto Brahmin quien dice a su esposa: "En este mundo es imposible no actuar, aún por un solo momento" (Ashvamedhika). Diferentes personas que han vivido en todas las épocas reconocen esta verdad. Aún hoy en día, los grandes sabios reconfirman esta verdad. Sri Ramakrishna dijo: "Nadie puede evitar la acción. El mero hecho de decir: "Yo soy", o "Yo estoy pensando", implica ya una acción. No podemos escapar a la acción; la acción es una ley natural". 
Swami Vivekananda dice también:"No podemos vivir, ni siquiera por un simple segundo, sin actuar". Swami Brahmananda llega a la misma conclusión: "Sin acción nuestra existencia sería imposible" Swami Ramadas escribió: "Actuar es la verdadera expresión fundamental de la naturaleza de nuestro ser, del mismo modo que el significado de una flor es esparcir su perfume. Siendo así, debiéramos actuar con sabiduría. No podemos hacer otra cosa que actuar, porque sería imposible.
Aún cuando a veces el ser humano está inmóvil y aparentemente inactivo, sus órganos y sus estructuras internas, la psiquis, la mente, el intelecto están siempre más o menos activos. La cesación completa de toda acción es por lo tanto imposible". Esto es un aspecto obvio que se revela cuando se reflexiona profundamente sobre él. Durante la más profunda inmovilidad física, el pensamiento está aún activo, y aún si podemos detenerlo parcialmente (lo que a menudo es solamente nuestra imaginación), las funciones naturales del cuerpo (respiración, circulación, etc.), no cesarán su actividad. Sri Aurobindo  dice que aún cuando la actividad mental se interrumpe, en el cerebro ocurren todavía ciertas "vibraciones" que son perceptibles e identificables.
 
No importa qué, aún la total "inacción" no nos hará dejar de "actuar", y por lo tanto se modificará el curso de lo que hubiera ocurrido si hubiésemos actuado de manera normal.
Esto es debido a que operamos de modo sutil a través de nuestra aura y de este modo ejercemos influencia en nuestro entorno inmediato a través de nuestras actitudes o intenciones interiores. Estas influencias, a través de la resonancia e inducción, pueden por ejemplo hacernos sentir felices o preocupados, y si son muy fuertes pueden determinar una especie de emulación contagiosa en las personas que estén a nuestro alrededor, lo que tendrá efectos positivos o negativos sobre nosotros, cambiando nuestro estado interior consecuentemente.
 
No debemos proponernos la inacción como objetivo.
Si la inactividad es imposible entonces es obviamente irracional y erróneo proponerlo como objetivo en cualquier forma de Yoga. Krishna le dice a Arjuna: "No permitas el apego a la inactividad de ninguna forma." Para prevenir cualquier mala interpretación de parte de Arjuna, agrega además: "No a través de la abstinencia de la acción las personas gozarán la inacción, ni renunciando a la acción obtendrán la perfección". Continúa enfatizando: "La acción es siempre superior a la inacción".
En el tiempo de Krishna, estas revelaciones eran dirigidas a varias importantes escuelas de Jnana y Raja Yoga que enfatizaban exageradamente, como una etapa necesaria y aún como un objetivo final de la disciplina espiritual, la completa cesación de toda actividad física y aún mental. Este enfoque anormal no es atractivo hoy en día, excepto para pequeños grupos que pregonan una cierta interpretación  fantasmagórica de las enseñanzas de Shankara o Patanjali. Realmente, muchas personas se inclinan a creer que cualquier actividad, salvo la espiritual, es un mal necesario al que no debiéramos otorgarle más que un mínimo tiempo, y guardar el restante para la focalización interna, para la meditación, adoración, etc. Esta es la causa por la cual los grandes sabios contemporáneos han considerado necesario recordarnos las palabras de Krishna.
 
Por ejemplo, Tagore dice: " A fin de vivir armoniosamente, debemos trabajar, la vida y la actividad están estrechamente entrelazadas". "¿Quién sería tan insano como para huir siempre de la feliz multitud buscando a Dios solamente en la postración de la inactividad?.
Swami Ramadas explica: "El Yoga no significa la renuncia a la acción, por el contrario, eleva la acción al más alto nivel espiritual" (La presencia de Ram).
Swami Brahmananda, aún mientras pedía a sus discípulas que meditaran algunas horas por día, dijo: "Yo les pregunto: ¿ porqué están tan temerosos de su trabajo?. si ustedes realmente desean alcanzar a Dios, trabajen perseverantemente y esperen. No deben nunca abandonar otras actividades. " (Disciplinas espirituales).
 
Sri Aurobindo vuelve continuamente a una idea similar: "El trabajo tiene una importancia primordial. Los hechos son necesarios; el Yoga de la acción es indispensable. La idea de abandonar la actividad física a fin de acelerar el desarrollo de nuestra mente es una fantasía de nuestro ego mental". (Yoga práctico integral). También dice: "continuar la actividad física nos ayuda a mantener el equilibrio entre la experiencia interna y el desarrollo externo". (Guía de Yoga). Aún así, sabios de todos los tiempos han enfatizado que la obligación de actuar de forma más o menos visible cesa para aquéllos escasos seres humanos que, luego de haber alcanzado un elevado nivel espiritual, no pueden objetivamente limitarse más. Esto es por lo que, para Sri Ramakrishna, solamente las personas que no han alcanzado el grado de sattva (puros, equilibrados), deben acatar el imperativo de trabajar en este mundo. (Enseñanzas de Ramakrishna). Así, el ser puro sattva, que se encuentra liberado de tapas o rajas ha alcanzado casi un nivel sobrehumano. Swami Vivekananda se refiere a estos seres cuando dice: "Hay sin embargo seres excepcionales que se encuentran completamente en armonía con su Ser, seres cuyos deseos están más allá del Ser, seres cuyas mentes no se alejan más allá del Ser, seres para los cuáles el Ser es todo; solamente estos seres no necesitan trabajar más. El resto de la humanidad está obligada a pasar lentamente, lentamente a través del mundo de la actividad. El Karma Yoga nos enseña el principio, nos revela el secreto, y nos ofrece el método de realizarlo en la práctica, con la máxima eficiencia".
Ma Ananda Moyi habla del mismo modo: "No debemos nunca permanecer sin hacer algo, o esperar en un estado de inercia por la aparición de un estado de ser puro y perfecto" Es muy útil observar que aún los más grandes sabios que han logrado el más alto estado de evolución espiritual continúan actuando en forma incansable.
 
Como última palabra sobre este punto, en el Mahabharata, el rey de los Dioses. Indra, dice: "las personas que critican la acción son pecadores".
 
Algunas acciones son forzosas, por lo que no podemos evadirlas.
A esta breve e imperativa indicación, Krishna agrega otra, de naturaleza complementaria positiva. En el comienzo del Bhagavad Gita, Krishna dice: "Ejecuta la acción necesaria como lo he indicado" (es decir: de acuerdo con los principios del Karma Yoga). Y al final, Krishna nos recuerda: "No es necesario renunciar a aquéllas acciones que están correctamente integradas y consagradas". Es importante descubrir cuáles son estas acciones que "deben ser ejecutadas". Es posible que aquí krishna se refiera a ciertos procedimientos especiales, o a detalles pertinentes a una u otra forma de yoga. Todas estas acciones "deben necesariamente ser ejecutados" porque "ellos purifican la sangre", determinando el refinamiento del ser humano, y a ellos se referirá Krishna más adelante. Sin embargo, una lectura posterior del Bhagavad Gita mostrará que Krishna no se refiere a esta clase de acciones.
 
Actualmente, sin embargo, este principio obviamente adquiere un significado distinto, y a fin de comprenderlo mejor, debemos referirnos a la opinión competente de sabios contemporáneos.
Para los afortunados que son guiados por un verdadero guru (no todos los que se hacen llamar gurús son genuinos¡), el problema es muy simple: ellos deben seguir lo más cerca posible las directivas de su guía espiritual, de modo de elevarse internamente y crecer espiritualmente. Para aquéllos que no tienen un gurú, nos referiremos a las enseñanzas del gran Karma yogui: Mahatma Gandhi. El dijo: "la ley de la actividad es la ley de la vida", y nosotros sabemos que para él la "ley de la vida", era la exigencia diaria dictada por su conciencia, que estaba en sintonía con la conciencia divina. El dijo: "Dios ha creado al ser humano de tal forma que puede obtener su sustento diario o su energía diaria a través de su trabajo o actividad. Aquél que come sin trabajar, o que está en forma inerte esperando a recibir sin merecerlo, o sin actuar, es un ladrón".
 
Sri Aurobindo dijo: "Debemos acatar nuestras "obligaciones sociales", de un modo desapegado, pero considerarlas como un campo auténtico para la práctica del Yoga" (Yoga práctico integral). El considera que toda actividad es espiritual y útil para quien la lleve a cabo con la correcta actitud de integración desapegada. En sus palabras: "debemos practicar todas nuestras acciones con una actitud desapegada, en el estado de conciencia correcto y con integración espiritual"
Este modo de hacer las cosas produce un estado interior que es equivalente al estado que sigue a una meditación exitosa. De hecho, para el, "la acción o actividad es nada más que una forma diferente de preparación, tan importante como la meditación Yoga"
Swami Ramadas también establece: "la acción llevada a cabo en un estado de completa absorción (fusión) con el Supremo Centro Eterno del universo, es la que los sabios llaman acción yóguica (La presencia de Rama).
En este caso, la naturaleza de la acción adquiere una importancia secundaria. Aquí podemos citar nuevamente a Sri Aurobindo: "Podemos utilizar cualquier acción o actividad como un campo o área, en la cual nos ejercitamos en todo momento en el espíritu de sabiduría del Bhagavad Gita (Yoga práctico integral).
 
Swami Vivekananda dice acerca de esto: "Aún los aspectos más bajos o aparentemente inferiores de la actividad no deben ser despreciados" (Yoga práctico).
Sri Aurobindo insiste: Es absolutamente falso que la actividad físca tenga menos valor que la actividad mental sostenida; solamente la arrogancia del limitado intelecto puede pretender esto". La eficiencia de la acción que fuera consagrada firmemente y que es ejecutada a través y para la Divinidad es directamente proporcional al grado de ofrecimiento divino. La actividad manual realizada intencionalmente solamente para la Divinidad, es superior a la actividad mental ejecutada sólo para nuestra evolución egotística, para la gloria personal, o para la satisfacción mental pasajera.
 
De acuerdo a la tradición de la India acerca del Karma Yoga, le elección de las acciones "que deben ser cumplidas" por un determinado individuo, está determinada por lo que en la India se llama svadharma (la ley adecuada). Mientras en Occidente la religión, la moralidad y la ley están formados por derechos y restricciones dados en términos absolutos, reservando el derecho a múltiples excepciones, el Hinduísmo otorga distintos derchos y obligaciones, a veces contradictorios, a los diferentes grupos de personas dentro de la sociedad. Para dar sólo un ejemplo: en Occidente hay un principio absoluto pregonado por la iglesia y aplicado en los tribunales: "No matarás¡¡. Este principio es tan estricto que ha dado lugar a algunos extremistas individuales o grupos que condenan categóricamente la eutanasia y el aborto. A este imperativo estricto de "no matar", hay una gran excepción: "Durante la guerra haz todo lo posible para matar al enemigo" Y aun esto tiene también una excepción: "No matar al enemigo si se encuentra desarmado, si se rinde, o si ya es un prisionero". Hay muchos otros ejemplos de excepciones. La enseñanza Oriental tradicional tiene otro enfoque: acepta que el "deber" (dharma) no es el mismo para todos, sino que varía de acuerdo a la edad, sexo, situación social, casta, etc. Por lo tanto, cada uno tiene su propio deber personalizado, su propio svadharma.
 
He aquí algunos ejemplos significativos: En la India, las personas pertenecientes a la casta de los Brahmanes deben esforzarse en la no-violencia a un grado tal que, con muy pocas excepciones, todos los Brahmanes son vegetarianos. Los que pertenecen a la casta de los guerreros, kñatriyas, tienen el deber esencial de defender lo que estimen justo, empleando la violencia si es necesario. el jefe de familia debe trabajar para sostener a quienes dependen de él. las personas que siente el "llamado divino" y se convierte en sannyasin (discípulo que aspira a la iluminación), así como el que (de acuerdo a una tradición que ya no está vigente), haya casado a sus hijos - estas dos categorías pueden no trabajar más para ganar su existencia o para proveer a otros, y deben vivir exclusivamente de limosnas cuando buscan la realización espiritual. 
 
"Todas las personas", escribió Swami Sivananda, "deben cumplir con su deber de acuerdo a los requerimientos del grupo social al que pertenezcan, y a la etapa de la vida (ashrama) en el que se encuentren" (Enseñanzas de Sivananda). Sin duda, este sistema no podría ser trasladado directamente a Occidente, debido a que en Oriente, el sistema hindú de castas juega un papel muy importante. Por ejemplo, en algunas comunidades de pescadores del sur de la India, es obligatorio arrojar la red con la mano izquierda, y constituye un grave pecado arrojarla con la mano derecha, mientras en otras comunidades debe ser hecho todo lo contrario. De todos modos, muchos problemas y tensiones interiores pueden ser resueltos si nos abstenemos de acatar ciegamente una regla general aparentemente absoluta, sin filtrarla a través del sentido común y del análisis inteligente.
 
No carece de interés mencionar aquí la advertencia de los sabios orientales contra lo que nosotros a menudo, de forma convencional llamamos "deber", aún cuando en realidad esto pueda ser solamente una forma bien disimulada de un deseo egoísta. Refiriéndose a esto, Swami Vivekananda dice: "cuando una dependencia está fuertemente enraizada, a menudo la llamamos un hábito, cuando la dependencia se vuelve crónica, orgullosamente la llamamos nuestro "deber"...Aquéllos que deseen verdaderamente volverse Karma yoguis, deben eliminar esta falsa noción de deber" (Yoga práctico).
 
Otros sabios orientales insisten en la necesidad de dedicarnos prioritariamente a lo que Swami Vivekananda llama: "el deber que aquí y ahora es el más próximo a nosotros". Mahatma Gandhi explica este aspecto en detalle en su doctrina "shvadeshi": "Un verdadero adepto a la doctrina shvadeshi debe tener como primer deber el dedicar sus servicios y auxiliar a sus vecinos más próximos.  Esto traerá aparejada la exclusión y aún el sacrificio de los intereses de los demás, pero esta exclusión y sacrificio son solamente una apariencia. Por su propia naturaleza, la ayuda o el auxilio hechos hacia los más próximos no puede nunca resultar en algo contrario a los más alejados, sino todo lo contrario. Así es como son las cosas para el Universo y para el individuo, y este es un principio infalible, que debe ser comprendido profundamente. Por otra parte, aquél que se deje llevar por un "paisaje lejano", y que iría hasta el fin del mundo para servir, no solamente verá sus ilusiones traicionadas, sino que también no cumplirá sus deberes hacia aquéllos en su entorno inmediato" (Cartas desde el Ashram, por Mahatma Gandhi).
 
Pero Gandhi admite en este sentido varias excepciones: "Puede haber situaciones en las cuales el adepto a la doctrina shvadeshi sea requerido a sacrificar su familia en favor del servicio universal. Este acto de sacrificio libremente consentido constituye el servicio supremo que puede prestarse a la familia universal de la humanidad de este planeta".
 
La acción "indicada" o "recomendada" puede, en ciertas ocasiones, implicar aún la violencia contra alguien. Swami Vivekananda dice: "El karma yogui es aquél que el más alto ideal es la consagración llena de ardor y no resistencia; como tal, aquél que comprende que esta no-resistencia es la más alta manifestación del poder que llevamos en nosotros, sabe igualmente que lo que llamamos "resistencia al mal", es también una etapa en el camino hacia la manifestación de la no-resistencia"
 
Pero antes de alcanzar este supremo ideal, el ser humano tiene el deber de oponerse y resistir el mal" (Yoga práctico).
Mahatma Gandhi en persona, el gran predicador de la no-violencia, dijo en este sentido que: "el que permanece como espectador pasivo de un crimen, es ciertamente, aún desde el punto de vista judicial, un cómplice de ese crimen". Todas estas ideas nos ayudan a entender mejor porqué Sri Aurobindo escribió a uno de sus discípulos: "No sientas remordimientos por el tiempo ocupado en la actividad y el trabajo creativo" (Yoga práctico integral). Swami Sivananda dice lo mismo: "La actividad desarrollada con ardor desapegado, es la verdadera esencia del Karma Yoga" (Ensañanzas de Sivananda).
 
No deben desearse los frutos (o consecuencias) de nuestras acciones.
Vamos ahora a explicar el principio y el gran secreto del sistema del Karma Yoga; una vez comprometido en este camino, voluntaria e incondicionalmente renunciamos a los frutos de nuestras acciones, y por lo tanto también renunciamos el deseo de disfrutar egoístamente las buenas consecuencias o el temor de soportar las malas consecuencias de nuestras acciones. Este es el principio fundamental de la "acción no-egoísta a través de la consagración a la Divinidad". Esto es lo que Krishna declara firmemente al comienzo del Bhagavad Gita: Tu tienes el derecho a realizar la acción, pero solamente a realizarla, porque desde ahora tu no debieras nunca desear sus frutos, los frutos de tu acción no deben nunca ser el motivo que te lleven a la acción"
 
"Sólo las pobres almas miserables actúan por los frutos de sus acciones, o por el deseo de esos frutos, el objeto constante de sus pensamientos o actividades". "El sabio, por la completa y profunda unión con la Divinidad, y por el alineamiento de su existencia y de su voluntad con la Suprema Voluntad, renuncia totalmente a los frutos que resulten de sus acciones".
 
Más adelante, Krishna describe las consecuencias de esta extraordinaria, verdaderamente suprema  actitud: "Abandonando totalmente el apego a los frutos de la acción, el alma se funde instantáneamente con la Divinidad (Brahman), e inmediatamente percibe un estado eufórico de paz y fuerza basado en la beatitud todopoderosa de la Divinidad (Brahman)". En el último capítulo del Bhagavad Gita, esta verdad se resume como sigue: "Un tyagin es aquél que completamente ha logrado la perfecta renunciación y acerca de él podemos decir que ha logrado esta "paz beatífica y todopoderosa" que viene de la fusión con el supremo Absoluto (Brahman) y que se manifiesta en él y a través de él permanentemente. Tal es efectivamente aquél que ha abandonado los frutos de la acción".
 
En el resto del Mahabharata, todos los demás sabios del yoga sostienen las enseñanzas de Krishna. En este sentido, Manu  dice: "El único camino instantáneo y espontáneo de alcanzar la Divinidad es que la mente renuncie a los frutos de la acción". De igual modo, Krishna dice:"La única acción apropiada y verdadera que puede tener consecuencias eternas e infinitas, es la que no es motivada por ningún deseo de sus frutos, o por la prosecución de ninguna recompensa". El sabio rey Yudhishthira es más directo: "Quien desee siempre recoger los frutos de su excelencia moral, realiza un trato lamentable con la virtud".
 
Todos los sabios contemporáneos, sin excepción, concuerdan en este punto. Swami Ramadas dice: "Karma Yoga es la completa renunciación a los frutos de nuestras acciones". Swami Vivekananda vuelve con frecuencia a este tema: "Nunca se involucren con los frutos de sus acciones.¿ Porqué debemos preocuparnos solamente por los resultados?" "Renuncien completamente a todos los frutos de sus acciones". "Nunca busquen o deseen elogios o recompensas por nada que hagan". "La idea de obtener finalmente algo como recompensa obstruye considerablemente nuestra evolución espiritual y a menudo acaba por traernos sufrimiento" (Yoga práctico).
Swami Brahmananda dice a sus discípulos: "Si ustedes desean verdaderamente actuar en forma correcta, no deben olvidar nunca dos principios fundamentales: en primer lugar un profundo respecto por la acción a realizar, y en segundo lugar una total indiferencia o desapego por sus frutos. Esto es lo que llamamos el más grande secreto en el Karma Yoga" (Disciplinas espirituales).
Ma Ananda Moyi explica: " En tanto solamente ocultemos el deseo de destacarnos y de ser reconocidos, no existe Karma Yoga, existe solamente el placer de actuar para nuestra propia satisfacción. Actuamos entonces solamente para disfrutar egoístamente los frutos de nuestra acción, o por el prestigio que pueda traernos. Si, antes de actuar, renunciamos completamente a los frutos de nuestra acción, esto se convierte instantáneamente en Karma Yoga". (enseñanzas de Ma Ananda Moyi).
El sentido más amplio que ella de otorga al deseo hacia los frutos de la acción, se aprecian en las siguientes palabras de Sri Ramakrishna: "Actuar solamente por su vuestro propio interés material es degradante". (Ensañanzas de Ramakrishna). De hecho, la búsqueda continua de los resultados o los frutos de la acción, aún cuando no obtengamos ventaja de ellos, es igualmente una manifestación de egoísmo. Swami Sivananda dice: "¿Cómo puede una persona egoísta practicar Karma Yoga?" "En tanto no haga el esfuerzo para ir más allá de su egoísmo, este camino espiritual es imposible para él".
 
La misma idea es expresada por Sri Aurobindo: "El Karma Yoga no puede existir sin el intenso deseo de abandonar el egoísmo, el dominio de los raja gunas, el deseo por los frutos de la acción- que son todos verdaderas marcas de ignorancia.... la acción realizada en el espíritu del Karma Yoga es tan eficiente como la más alta realización en Bakhti Yoga y es similar al logro de éxito en la contemplación" (La guía de Yoga).
 
Para la práctica exitosa del Karma Yoga debemos por lo tanto "liberarnos de todo objetivo egoísta, sin importar cuál sea este" (Yoga práctico integral). Sri Aurobindo analiza más adelante las condiciones para que esto sea cumplido: "La única acción que nos une instantáneamente con el Supremo y nos purifica espiritualmente en forma rápida, es la acción que realizamos en un estado de perfecto desapego, sin motivos personales, sin buscar en ningún sentido la notoriedad o por los efímeros honores de este mundo, abandonando nuestros objetivos personales, intenciones individuales, ambición vital o preferencias físicas, sin sentir vanidad, sin desear obtener reconocimiento o encontrar prestigio; esta es la acción que la Divinidad está realizando en nosotros por una suerte de imperativo interior sentido claramente".
 
"Todas las acciones realizadas con un espíritu egoísta, no importa cuán buenas puedan aparecer a la gente del mundo ignorante, no son de ningún beneficio para el verdadero aspirante al Yoga" (Guía de Yoga). Toda acción llevada a cabo con firme atención y armoniosamente integrado, concebida con la intención de ser una genuina ofrenda a la Divinidad, libre del deseo de sus frutos, libre de egoísmo, realizada en un estado mental equilibrado, con un estado de equidad en lo relativo al éxito o al fracaso. Estas acción, si es ejecutada principalmente por amor a la Divinidad, y no para obtener recompensas posteriores, o algún resultado  personal deseado, teniendo intensamente la noción de que todas las acciones pertenecen al Infinito Poder Divino. Este es el camino instantáneo de la elevación espiritual y de nuestra ofrenda personal a través del Karma Yoga”.
 
Como cabría esperar, los escritos de Mahatma Gandhi están llenos de estas ideas, sólo que las presenta en forma diferente: “la satisfacción continua reside en el sincero esfuerzo en la realización, (de la acción), y no en su éxito. El esfuerzo total es, con anticipación, la expresión de la completa victoria.(Religión ética). Y como es habitual, el indica su conducta personal como ilustrativa: Yo he realizado muy imperfectamente mi intenso deseo de fundirme profundamente en la Divinidad, yo he deseado ardientemente ser nada mas que un puñado de arcilla en las Divinas manos del Creador, de modo de servir mucho mejor, sin ser nunca interrumpido por mi ego” (Joven India).
 
Acerca de esta actitud, el ofrece luego una explicación metafísica, sobre la que debemos reflexionar profundamente: El ser humano no debiera aprovechar los resultados de sus acciones. El actuar permanentemente de este modo, otorgará un constante aumento de nuestro poder, otorgado por la divinidad”. (Citado por Mahader Desai en “Gandhi en las aldeas de la India).
Cuando se actúa para obtener un resultado, (lo que ocurre frecuentemente), es obvio que antes que nada pensemos en los posibles resultados de nuestra acción, los que incluso tratamos de predecir, de acuerdo a nuestro conocimiento: los placeres o ventajas que dicha acción nos acarreará o aquéllos que nos interesen. 
 
Sin embargo, todos hemos experimentado muchas ocasiones en las que los resultados no son lo que hemos esperado (en realidad es lo que ocurre más a menudo), siendo a veces totalmente opuestos a nuestras expectativas. Raras veces tomamos en cuenta los resultados a largo plazo de nuestros actos. Cuando estamos disfrutando de una deliciosa comida, por ejemplo, o cuando le ofrecemos galletitas a un niño, no pensamos a menudo en la posibilidad de una indigestión. Si le recomendamos a alguien determinado título para su lectura, lo hacemos con la esperanza de que a través de ésa lectura aparejará algún cambio en él, traerá un enriquecimiento d su alma, o aún una transformación positiva de sus ideas. Pero aún en estas situaciones, nuestras previsiones están lejos de volverse realidad en todos los casos. Así, casi siempre somos incapaces de predecir completa y acertadamente los resultados de nuestras acciones en el largo plazo. No importa con cuánto cuidado se críe a un niño, nunca sabremos de antemano si se convertirá en alguien bueno o malo, o de qué forma utilizará las facultades que estamos desarrollando en él, o cómo utilizará los conocimientos que le enseñamos. De hecho, como acertadamente observa Swami Vivekananda: “Nunca podemos llevar a cabo algo que no tenga algún buen resultado, y de modo similar, no hay ninguna acción que no produzca algún daño de alguna forma...No hay acción que no determine, simultáneamente, en diferentes niveles, al mismo tiempo frutos buenos y malos” (Yoga práctico).
 
Con la excepción de las personas que alcanzan el estado de la sabiduría, no importa cuán listos seamos, o creamos ser, el sentido común y nuestra experiencia de vida nos obliga a admitir que nuestras predicciones acerca de los resultados de nuestras acciones son casi siempre incompletas e inciertas. De acuerdo con nuestra actitud interior y temperamento, encontramos que los resultados (“frutos”) de nuestras acciones son en su mayor parte, finalmente determinados por la voluntad Divina o por el destino, (en otras palabras por el Karma), siendo ésos resultados totalmente determinados por nuestras intenciones o nuestra voluntad firmemente focalizada, solamente en muy pocas oportunidades.
 
Como conclusión, podemos afirmar que el deseo por los frutos de la acción no es tan satisfactorio como pudiéramos pensar, y que la norma dictada por el Bhagavad Gita y por el Karma Yoga no están tan alejadas como puede aparecer a primera vista. Comprendiendo esto, debemos descubrir si existe un propósito más sabio, preferible, para la acción.
 
El deseo de obtener los frutos de la acción es obviamente un aspecto del deseo en general. Acerca de esto, el Yoga considera al deseo como el más terrible obstáculo en el camino de la evolución interior. En el Bhagavad Gita, Krishna habla acerca de esto en cuarenta y cuatro sutras (aforismos), de once capítulos diferentes. El se siente lleno de compasión por estas “almas del deseo”. Habla acerca de estos “esclavos del deseo”, y continuamente insiste en la “necesidad de estar completamente libres del deseo"” Para él, el deseo es una de las “puertas del infierno, el destructor de almas”. Y en su descripción de las “almas demoníacas”, se refiere indudablemente solamente a la codicia por los frutos de la acción cuando dice: “Encadenadas, devoradas por el furor y la codicia, constantemente ocupados en obtener cada vez mayores beneficios a través de caminos deshonestos, para satisfacer sus deseos pasajeros y la concreción de sus deseos, ellos casi siempre piensan: “Hoy he cumplido este deseo, mañana, sin duda, cumpliré otro; hoy he obtenido esta riqueza, mañana, sin duda, obtendré más”. Krishna habla también habla del eterno enemigo del conocimiento, el que, disfrazado como deseo egoísta, es un fuego que consume. Y, en su visión, una persona “debe renunciar completamente al deseo egoísta, sin excepción”, si es que persigue el “camino de volverse uno con la Suprema Divinidad Brahman”. Esta es la razón por la que Krishna insiste en que los aspirantes a la iluminación deben: “abandonar, sin excepciones, todos los deseos nacidos del egoísmo”. Pero él no niega que pueda ser muy difícil “superar siempre a este enemigo, llamado deseo egoísta, que es tan difícil de atacar”.
En otro capítulo del Mahabharata, Krishna explica al rey Yudhishthira:
“Acerca de la persona que egoístamente desea todas las cosas buenas de este mundo, estando completamente siempre ligado a los frutos de estos deseos egoístas, podemos decir que ya lleva la Muerte en su boca... la completa represión de los deseos egoístas está en la raíz de todas las verdaderas virtudes”.
 
Consideramos innecesario enfatizar nuevamente que en el Mahabharata todos los otros sabios repiten la misma advertencia. Y lo mismo se mantiene para los sabios modernos; es suficiente citar solamente a algunos acerca de esta idea.
Sri Ramakrishna: “El corazón que ha ardido solamente en el fuego de los deseos egoístas no puede de ninguna manera sostener la influencia de los sentimientos o las experiencias espirituales elevadas”. (Enseñanzas de Ramakrishna). Y también: “Nadie puede entrar al Reino Celestial si se aferra  a la más pequeña traza de deseo egoísta”.
 
Sri Aurobindo dedica una parte importante de sus cartas a sus discípulos a las técnicas que les permitirán liberarse del “ego y los deseos egoístas”. El dice: “Los problemas y el sufrimiento caen sobre los seres humanos porque ellos están llenos de deseos egoístas por situaciones o cosas que no pueden existir permanentemente, y que , voluntariamente o no, ellos perderán, y aún cuando los obtuvieran, finalmente traerán decepción y no serán capaces de satisfacerlos completamente para siempre"” (Respuestas).
 
Agrega: “Si  el deseo egoísta no es completamente dominado, ¿cómo podremos marchar rápida y fácilmente por el camino espiritual?. Porque la liberación aparece instantáneamente después de la pérdida del ego y de los deseos egoístas”.
Ma Ananda Moyi observa que “muy a menudo, tendemos egoístamente a satisfacer un deseo a través de otros, lo que resulta  en  el hecho de que los deseos no pueden desaparecer y también la tendencia al deseo en el ser humano no desaparecerá”. (Enseñanzas de Ma Ananda Moyi). Debido a esto, ella dirigía a todos los que acudían a verla a reemplazar los deseos egoístas por deseos desapegados. Ella dijo: “Ustedes son quienes están siempre creando deseos egoístas a través de sus pensamientos, y ustedes son también quienes pueden destruirlos, por pensar lo opuesto en forma firme y desapegada”.
 
Este completo desapego y libertad de los frutos de la acción es para nosotros muy difícil de dominar, especialmente al principio, debido a que usualmente  cuando actuamos lo hacemos por una voluntad egoísta, de modo de obtener un resultado o un fruto placentero, el que debe ser favorable o al menos agradable para nosotros.  Aún en aquéllas acciones que decimos ser “altruistas”, rara vez ocurre que no deseemos absolutamente nada a cambio. Si, por ejemplo, cuando le damos un regalo a un niño o cuando ayudamos a una persona pobre, quién lo recibe no dice por lo menos “gracias”, nos sentimos, por lo menos, algo sorprendido.
 
También, muchas veces nos sentimos tentados a pensar que no debemos esperar nada a cambio de nuestras acciones completamente desapegadas, entonces es inútil continuar con ellas. Pero, a partir de las enseñanzas del sistema de Karma Yoga, hemos visto que esto es un malentendido. ¿Cuál debiera entonces ser nuestro propósito?
 
Obviamente, existen “algunas acciones integradas en la Divina Armonía t por lo tanto indicadas” acerca de las que ya hemos hablado, pero aún así, cubren solamente una fracción de nuestras actividades. El cumplimiento de nuestro svadharma  nos otorga un panorama más amplio, pero aún no es suficiente.   La mejor respuesta nos la da Gandhi, quien ejecutaba todas las acciones que consideraba justas y estrictamente necesarias, de acuerdo a la más elevada necesidad (ideal) del momento, sin cuidarse por los resultados, hecho que no lo hacía un socio fácil en las conversaciones con las autoridades británicas. En tal situación, alguien le dijo a Gandhi: “si Ud. va a realizar lo que nos ha informado, las consecuencias serán catastróficas para la India y para Ud. personalmente” Su respuesta fue: “Esto no me interesa en absoluto”. Esto es “el más alto interés del momento” - significando, que  hagamos en un estado de desapego lo que es correcto en ésa situación específica, acerca de lo cual tengamos un sentimiento de deber, siendo abiertos a la misteriosa “voz interior” de la conciencia, teniendo un deseo desapegado de ser el mejor canal posible para la manifestación de la Divinidad, de alinear nuestras intenciones con la voluntad cósmica. Todo esto conducirá a la salvación si nosotros “ofrecemos completamente nuestras acciones y sus frutos a Dios”, como dice Krishna en el Bhagavad Gita. En este sentido, Swami Ramadas dice: “podemos descubrir fácil e instantáneamente a Dios en nosotros, si le ofrecemos totalmente, a través de una total y sincera consagración, los frutos de todas nuestras acciones.” (Cartas).
 
Ma Ananda Moyi va aún más allá cuando dice: “la antigua oración:- Dios, por favor haz a mi corazón libre de la sed por los resultados -, es todavía un deseo interior oculto por el logro de un resultado. Pero en tanto aspiremos con todo nuestro corazón, apasionadamente, a volvernos capaces de llevar a cabo acciones sin afán de resultado, podemos estar seguros de que, con la ayuda de la Divinidad, obtendremos este estado. En tanto el ego exista o sea dominante, los conflictos interiores surgirán de tiempo en tiempo, aún si tratamos de realizar acciones con desapego. Estos conflictos aparecen porque el ego todavía nos une a los frutos de nuestras acciones y, consecuentemente, nos conduce en una dirección específica” (Enseñanzas de Ma Ananda Moyi).
 
¿No debemos nunca apegarnos a la acción en sí misma?
Si no debiéramos sentirnos apegados a los frutos de la acción, entonces lógicamente surge la pregunta de si es necesario estar apegado a la acción en sí cuando nos decidimos a llevarla a cabo. La respuesta del Bhagavad Gita es clara: “Así como los que no saben, actúan con apego, en forma similar, aquéllos que verdaderamente comprenden, saben que deben actuar sin ningún apego.
A un visitante muy piadoso, pero ligado a una importante actividad social, Sri Ramakrishna le ofreció la siguiente plegaria: “Para el pequeño trabajo que aún debo hacer, por favor Dios, ayúdame a tener la fuerza de cumplirlo sin apego.” (enseñanzas de Ramakrishna). Informado por uno de sus discípulos, -quien acababa de volver de un viaje a extranjero - acerca del estado de espíritu prevalente en Occidente, Ramakrishna dijo:
“El excesivo apego a la acción que existe en los EE.UU. o en el Reino Unido, debe ser condenado porque traerá en breve plazo la decadencia espiritual”.
Ma Ananda Moyi brinda detalles claros en el mismo sentido: “Si por alguna razón, aparece el más mínimo resentimiento, entonces la acción no puede ser considerada sin apego. Supongamos que Ud. realice la mayor parte de un trabajo, y que entonces, por alguna razón, Ud. deba abandonarlo y dejar que algún otro lo prosiga. Esta otra persona completará el trabajo y recibirá el mérito por todo el trabajo. Si ésto le incomoda aún levemente,¿ cómo puede decirse que ésta fué una acción desapegada?. No hay duda de que el deseo de alguien esté agradecido a Ud. todavía existe en Ud. En medio de cualquier acción, en todo momento, en cualquier circunstancia, Ud. debe estar listo a desapegadamente obedecer a cualquier necesidad del momento.
 
Supongamos que se encuentra Ud. muy hambriento y que, en el momento en que se lleva Ud. un bocado a la boca, alguien le solicita ir a alguna parte. En ese momento, Ud. debiera con agrado abandonar la comida y cumplir lo requerido. Una actitud tal revela a quien está firmemente situado en un estado de felicidad que no pertenece a este mundo.
 
Cuando nos aproximamos al permanente estado interior donde ningún esfuerzo es necesario, ser premiados o castigados por un error que sobrevenga durante la realización de nuestra tarea es completamente indiferente para nosotros. Entonces seremos solamente instrumentos desapegados que se ofrecen a sí mismo a las manos de Dios. El cuerpo entonces actúa como un instrumento desapegado, y nosotros estaremos observando desapegadamente la acción, como simples espectadores. Entonces apreciaremos lúcidamente la gran cantidad de tareas que podremos cumplir por intermedio de este cuerpo. Este estado nos otorga una gran energía y gran eficiencia. La acción totalmente no egoísta es cumplida con belleza, conduciendo a un estado de beatitud, porque no está motivada por ningún deseo egoísta de auto-satisfacción. En tanto no sea superado el obstáculo representado por nuestro ego, aún cuando pensemos actuar en forma desapegada, no seremos capaces de hacerlo, y a menudo seremos lastimados y sufriremos (debido a que desearemos al menos algunos de los frutos de nuestras acciones). Esto traerá al menos un cambio en la expresión de nuestros ojos y en nuestro rostro, y este aspecto significativo es fácilmente visible en nuestro entero modo de ser” (Enseñanzas de Ma Ananda Moyi).
 
Así como el desear los frutos de una acción es solamente una forma de deseo egoísta - aún si esto es de lo más difícil de superar - el apego a la acción en sí es también una de las muchas formas de apego, tal vez la más sutil. En el Bhagavad Gita, Krishna considera como apego egoísta a las actividades de este mundo, no solamente el apego a la acción, sino también el apego a una cosa, un ser, un lugar, apego a un hogar o inclusive apego al entendimiento. El enfatiza que “solamente aquél que ha renunciado a todo apego egoísta ya no está condenado al pecado”, “solamente ésa persona descubrirá instantáneamente la infinita felicidad que existe en el ser interior”.
Sri Aurobindo muestra que “todo apego egoísta perturba o tuerce el trabajo espiritual” (Respuestas). El insiste: Si elegimos como camino espiritual únicamente al Yoga de la acción, entonces podremos permanecer en saháshara (aún después de alcanzar los más altos logros), pero esto será con libre consentimiento y saháshara será entonces considerado como nuestro campo de acción (a este nivel de logros no existe obligación de actuar). En este ser interior, el yogui debiera permanecer libre de toda atadura o apego egoísta” (Yoga práctico).
Swami Vivekananda revela que en la mayor parte de los casos, aún cuando no nos demos cuenta de ello, el apego egoísta “aparece solamente cuando esperamos una determinada recompensa” (Yoga práctico).
 
Esta situación es común a ambos, al deseo de los frutos de la acción, y para el temor por ésos frutos.
 
No debemos considerarnos nunca los autores de la acción.
El Karma Yoga va aún más lejos. La próxima etapa es acerca de la autoría: no debiéramos considerarnos egoístamente los autores de la acción desapegada que estamos ejecutando. Pero observamos que no hay siempre una respuesta clara acerca de quién es en realidad del autor.
 
En el Bhagavad Gita, Krishna explica:”Cuando la acción es ejecutada por los gunas (modos específicos de la naturaleza), el ser humano que es conducido a error por el ego piensa: “Yo soy el que está actuando”. Al final del texto Krishna da más detalles: “las cinco causas de acción son: el cuerpo, el autor, los cinco instrumentos, los múltiples de esfuerzo, y finalmente, el destino (karma). Estos cinco elementos componen todas las causas eficientes que determinan el modo y el resultado de cada acción llevada a cabo por no importa quién en este mundo con su mente, con su palabra y con su cuerpo”.
Swami Ramadas es categórico en este sentido: “Aún pensar, orgullosamente, que nosotros somos los autores de nuestras acciones, es totalmente falso”, y el repite esta afirmación muchas veces. (Cartas).
 
En el Mahabharata, muchos sabios que encararon este tema fueron no menos categóricos que Krishna cuando se refieren a las verdaderas causas de la acción. Al respecto, Prahlada lo afirma claramente a Indra: “Aquél que egoístamente se considera a sí mismo el autor de sus acciones, sean ellas buenas o malas, está dotado de una comprensión viciada. En mi opinión, dicha persona es ignorante y no conoce la verdad en absoluto” (Shanti).
 
Cuando Krishna habla acerca de una práctica devocional que incluye la recitación mental de una famosa oración sagrada de los Rig-Vedas, explica: “La persona que recite el  gayatrimantra no debe considerarse el autor de dicha acción, ni el que disfrute de ésta acción, ni el que carga con sus consecuencias”.
 
Para Bali, de acuerdo a lo que le dice a Indra, el verdadero todopoderoso autor de la acción y aquél que hace posible la acción es no otro que el Supremo Divino Ser: “ que tú egoístamente te consideres como el autor de la acción, oh¡ Shankara, esta actitud es la raíz de todos los dolores y sufrimientos...Yo no soy el autor de la acción, tú no eres el autor de la acción, Dios, el Divino, es el autor de todas las acciones, solamente El es en realidad el Omnipotente”.
 
La misma idea surge de Swami Ramadas: “De hecho, Dios es siempre el único autor de la acción” (Cartas). El agrega: “Dios es quien siempre nos empuja a la acción y es siempre el que actúa a través de nosotros” (Cartas).
Sri Aurobindo dice también:”Es un gran secreto de la práctica espiritual (sadhana), el saber cómo hacer todas las cosas a través del Infinito Poder de Dios, que está detrás o por encima de nosotros, en lugar de hacer todo solamente por un esfuerzo egoísta” (Guía de Yoga).
 
Por otra parte, el siempre advierte a sus discípulos contra la tentación de considerarse a sí mismos nada más que un simple instrumento a través del cual la acción es llevada a cabo: “Transfórmate a tí mismo en el instrumento desapegado de la acción llevada a cabo a través de tí”. (Respuestas). “Debes actuar siempre como un instrumento completamente desapegado en la actividad que estés desarrollando”. Para Sri Aurobindo, debiéramos cuidarnos aún de la “arrogancia de ser un instrumento”.
Swami Vivekananda ofrece  una sorprendente expresión: cuando se ofrece algo de Dios a alguien, “se es en realidad solo el agente intermediario que transporta dinero o cualquier otro obsequio”. (Yoga práctico).
 
Citamos también aquí las palabras de Swami Brahmananda a sus discípulos: “Antes de comenzar vuestra actividad, recuerden fervientemente a Dios y ofrézcanle todos vuestros pensamientos. Hagan lo mismo de tiempo en tiempo y también cuando hayan finalizado”. (Disciplinas monásticas). La ofrenda hacha al gurú espiritual puede incluso suplir a la oferta hecha a Dios. En palabras de Swami Brahmananda: “Piensen que toda la actividad que deban hacer es la de dios. Si pueden trabajar, comprendan y conserven en su mente esta idea, entonces vuestro trabajo despegado no los ligará más”.
 
Cierro estas consideraciones con una cita de Mahatma Gandhi: “ La más elevada forma de adoración consiste en el cumplimiento del trabajo de Dios, obedeciendo la ley moral y sirviendo al la humanidad sin egoísmo y con abnegación” (Ética religiosa). Cuando seguimos este principio - que no debemos nunca egoístamente considerarnos los autores de la acción - estamos actuando a través de la no-acción. Entonces la eterna chispa Divina en nosotros (conocida en la India como el Ser Supremo, Purusha o Atman), quien es un testigo desapegado, observa y - sin participar - lleva a cabo la acción por medio de los elementos activos en nosotros. Krishna se refiere a esta actitud realmente divina, en un famoso aforismo del Bhagavad Gita: “el que durante la acción desapegada puede hallar la inacción y que simultáneamente puede observar la acción continuando después que haya cesado, ése, entre muchos, es el de juicio justo y discernimiento, es está, ciertamente, en (el estado de) Yoga y es el trabajador universal dotado de muchas capacidades paranormales (siddhis)”.
 
Se hace necesaria una advertencia.  Ocurre a menudo que pensamos o imaginamos que estamos “inspirados” para realizar algo, o que somos “guiados” hacia una acción determinada, llegando por lo tanto a la conclusión, verdadera o falsa, que no somos para nada los autores de dicha acción, en el sentido dado por el Karma Yoga. Esta es una trampa muy común, que se encuentra fácilmente en el camino de la realización espiritual. Para evitar caer en esta trampa es necesario preguntarnos (tan lúcida y objetivamente como sea posible), si esta impresión, que livianamente llamamos “intuición”, no es meramente un disfraz para un deseo personal. Este deseo puede ser muy honorable, pero nosotros hablamos de Karma Yoga, y acerca de seguir este camino espiritual con completa honestidad. En este caso, un criterio incompleto pero útil es ver si la actividad que estamos por emprender contiene restos de apego personal, tal como fue expuesto precedentemente.
Egoístamente te consideres como el autor de la acción, oh¡ Shankara, esta actitud es la raíz de todos los dolores y sufrimientos...Yo no soy el autor de la acción, tú no eres el autor de la acción, Dios, el Divino, es el autor de todas las acciones, solamente El es en realidad el Omnipotente”.
 
La misma ideas o autor de la acción y aquél que hace posible la acción es no otro que el Supremo Divino Ser: “ que tú  surge de Swami Ramadas: “De hecho, Dios es siempre el único autor de la acción” (Cartas). El agrega: “Dios es quien siempre nos empuja a la acción y es siempre el que actúa a través de nosotros” (Cartas).
Sri Aurobindo dice también:”Es un gran secreto de la práctica espiritual (sadhana), el saber cómo hacer todas las cosas a través del Infinito Poder de Dios, que está detrás o por encima de nosotros, en lugar de hacer todo solamente por un esfuerzo egoísta” (Guía de Yoga).
 
Por otra parte, el siempre advierte a sus discípulos contra la tentación de considerarse a sí mismos nada más que un simple instrumento a través del cual la acción es llevada a cabo: “Transfórmate a tí mismo en el instrumento desapegado de la acción llevada a cabo a través de tí”. (Respuestas). “Debes actuar siempre como un instrumento completamente desapegado en la actividad que estés desarrollando”. Para Sri Aurobindo, debiéramos cuidarnos aún de la “arrogancia de ser un instrumento”.
Swami Vivekananda ofrece  una sorprendente expresión: cuando se ofrece algo de Dios a alguien, “se es en realidad solo el agente intermediario que transporta dinero o cualquier otro obsequio”. (Yoga práctico).
 
Citamos también aquí las palabras de Swami Brahmananda a sus discípulos: “Antes de comenzar vuestra actividad, recuerden fervientemente a Dios y ofrézcanle todos vuestros pensamientos. Hagan lo mismo de tiempo en tiempo y también cuando hayan finalizado”. (Disciplinas monásticas). La ofrenda hacha al gurú espiritual puede incluso suplir a la oferta hecha a Dios. En palabras de Swami Brahmananda: “Piensen que toda la actividad que deban hacer es la de dios. Si pueden trabajar, comprendan y conserven en su mente esta idea, entonces vuestro trabajo despegado no los ligará más”.
 
Cierro estas consideraciones con una cita de Mahatma Gandhi: “ La más elevada forma de adoración consiste en el cumplimiento del trabajo de Dios, obedeciendo la ley moral y sirviendo al la humanidad sin egoísmo y con abnegación” (Ética religiosa). Cuando seguimos este principio - que no debemos nunca egoístamente considerarnos los autores de la acción - estamos actuando a través de la no-acción. Entonces la eterna chispa Divina en nosotros (conocida en la India como el Ser Supremo, Purusha o Atman), quien es un testigo desapegado, observa y - sin participar - lleva a cabo la acción por medio de los elementos activos en nosotros. Krishna se refiere a esta actitud realmente divina, en un famoso aforismo del Bhagavad Gita: “el que durante la acción desapegada puede hallar la inacción y que simultáneamente puede observar la acción continuando después que haya cesado, ése, entre muchos, es el de juicio justo y discernimiento, es está, ciertamente, en (el estado de) Yoga y es el trabajador universal dotado de muchas capacidades paranormales (siddhis)”.
 
Se hace necesaria una advertencia.  Ocurre a menudo que pensamos o imaginamos que estamos “inspirados” para realizar algo, o que somos “guiados” hacia una acción determinada, llegando por lo tanto a la conclusión, verdadera o falsa, que no somos para nada los autores de dicha acción, en el sentido dado por el Karma Yoga. Esta es una trampa muy común, que se encuentra fácilmente en el camino de la realización espiritual. Para evitar caer en esta trampa es necesario preguntarnos (tan lúcida y objetivamente como sea posible), si esta impresión, que livianamente llamamos “intuición”, no es meramente un disfraz para un deseo personal. Este deseo puede ser muy honorable, pero nosotros hablamos de Karma Yoga, y acerca de seguir este camino espiritual con completa honestidad. En este caso, un criterio incompleto pero útil es ver si la actividad que estamos por emprender contiene restos de apego personal, tal como fue expuesto precedentemente.
 
Cualquier acción, sin importar su naturaleza, realizada de este modo, no encadenará a su ejecutor. Krishna dice en el Bhagavad Gita: "Aquél que se encuentre en el estado de Yoga (es decir, unido al supremo por la práctica perfecta del Karma Yoga), aún si actúa, como sus acciones son desapegadas, no quedará ligado a ellas". Esto es lo que Swami Vivekananda dice también: "Si nosotros nos apegamos a nuestra acción, ello no servirá a nuestra alma de ningún modo" (Yoga práctico).
 
Swami Sivananda dice: "La acción realizada sin apego, por lo tanto con una actitud mental correcta, sin la expectativa de ningún provecho, con indiferencia hacia el posible éxito o fracaso, no agregará una nueva ligazón a la  preexistente cadena (kármica)" (enseñanzas de Sivananda). Esto es lo que quería decir Sri Ramakrishna  cuando dijo: "El yogui Jnana puede actuar sin ningún apego y por lo tanto sus acciones no le serán perjudiciales" (Enseñanzas de Ramakrishna).
 
Para comprender más profundamente este principio fundamental del Karma Yoga, observaremos la perspectiva metafísica Hindú, donde la creencia en vidas sucesivas y la ley del Karma es evidente.
Para abreviar esta teoría, podemos decir que la vida, que cada uno de nosotros está viviendo ahora, no es un acontecimiento aislado, sino un eslabón en una larga cadena de vidas sucesivas en el cual el elemento eterno en nosotros, (llamado Atman en la India), se está reencarnando continuamente.
 
La ley del Karma es nada más que la ley de acción y reacción - todas las acciones efectuadas en cualquiera de estas vidas determinará precisamente ciertos efectos: si no inmediatamente, entonces en una o más de nuestras futuras existencias, haciendo así aparecer una manifestación del Karma que se acumuló en vidas anteriores. Pero el objetivo de la evolución es alcanzar el punto en el que todo el Karma sea extinguido, de modo que el elemento eterno en nosotros (Atman), ya no esté en la obligación de crear nuevos cuerpos.
Todos los sabios orientales, antiguos y modernos, afirman que lo que crea un nuevo Karma para nosotros no es la acción en sí, sino el espíritu (es decir, el estado interior), en el cual dicha acción es ejecutada. Swami Vivekananda dice acerca de esto: "Todas las acciones que Ud. lleve a cabo egoístamente para sí, inevitablemente le acarrearán sus frutos, y no tendrá más alternativa que tomarlos...pero todas las acciones, sin importar su naturaleza, que se realicen en el espíritu del Karma Yoga permanecerán para siempre sin efectos para Ud." (Yoga práctico).
 
Consecuentemente, la práctica del Karma Yoga nos ofrece la posibilidad de actuar sin crear nuevo Karma. A esto se refiere Sri Aurobindo en la siguiente cita: "No la forma exterior de la acción en sí, sino la conciencia y la voluntad firmemente dirigida hacia la Divinidad que se encuentra detrás de la acción, son de hecho la esencia del Karma Yoga".
En el sistema del Karma Yoga, se hace necesario diferenciar tres elementos que nosotros habitualmente no separamos: La intención de la acción - la cual, si actuamos egoístamente, es la única que crea karma; la acción - la cual, por sí misma no puede crear karma; y las consecuencias (resultados) de la acción, sobre la cual, en la mayor parte de las veces, no tenemos ningún control, sin importar cuales hayan sido nuestras previsiones o expectativas.
 
¿Cómo podemos trasladar esta teoría a los Occidentales, quienes en la mayor parte de los casos no aceptan la idea de múltiples encarnaciones? Si aplicamos correctamente la técnica del Karma Yoga, no nos preocuparemos más de las consecuencias de nuestras acciones, porque ellas no dependen más de nosotros. Esto hace que desaparezca automáticamente todo remordimiento egoísta o recelo egotístico. De ello se deriva una conclusión importante: cuando comenzamos la práctica del Karma Yoga debemos, completa e incondicionalmente, abandonar toda pretensión a cualquier mérito, aún de aquellas acciones cuyos frutos o consecuencias sean buenos.
Dbido a que somos completamente responsables por nuestras intenciones egoístas solamente, podemosafirmar que el objetivo (intención) de nuestras acciones y su materialización en acciones egoístas son los factores que crean en nosotros hábitos y tendencias egoístas, moldeando así nuestro carácter. Esto es la consecuencia del karma, y es así aunque creamos en una existencia única. Esto es aún más evidente si admitimos, como casi todos los seguidores de la religión, que después de la muerte recogeremos la gratificación o el castigo que merezcamos, de acuerdo a nuestros actos durante la vida.
 
El Karma Yoga es la Divina habilidad (sabiduría y desapego), en las acciones.
Swami Vivekananda ha enfatizado claramente que el Karma Yoga nos da la máxima libertad. el dice:
"El Karma Yoga es un sistema ético y espiritual cuyo objetivo es hacernos obtener la Iluminación a través del altruismo y de buenas acciones completamente desapegadas" (Yoga práctico). Para el, "El Karma Yoga es la realización plena, a través de la acción despojada, de la ilimitada libertad que es el objetivo de toda naturaleza humana". El agrega también: "El Karma yogui se pregunta: ¿porqué necesitamos otro motivo para la acción más que el amor espléndido que nace de esta libertad?" El lo explica de este modo: "Para algunas personas puede resultar un aspecto difícil de comprender que nada en el Universo tiene completo poder sobre nosotros, en tanto no permitamos que ese poder nos influencie libremente. A través del completo desapego, podemos siempre superar o derrotar el poder ejercido por cualquier persona o cosa sobre nosotros". El estado de falta de temor por las posibles consecuencias negativas de una acción, y el estado de no estar egoístamente apegado a las consecuencias positivas que esperamos de dicha acción, crean una profunda paz interior y una gran libertad de espíritu, que nos permite actuar con total objetividad. Esto es lo que Swami Vivekananda llama "actuar en completa libertad".
 
Esto es por lo que Krishna hace la siguiente manifestación en el Bhagavad Gita: "Yoga es la divina capacidad (habilidad) en las acciones". El vuelve a esta idea más adelante al decir que el "tiene como querido por su corazón" a aquél que es "habilidoso en todas sus acciones desapegadas, aquél que no desea nada egoístamente y que es puro, siendo desapegado de todo lo que pueda ocurrir. Por esto, el no se verá afectado por ninguna consecuencia porque ya ha renunciado completamente a toda iniciativa egoísta en no importa qué acción".
Swami Vivekananda llega a la misma conclusión: "El Karma Yoga hace una ciencia de la acción desapegada, nos enseña a usar permanentemente con lo mejor de nuestra habilidad todas las fuerzas divinas, benéficas, que están siempre activas en el universo". (Yoga práctico). Agrega también: "El Karma Yoga es el conocimiento profundo del secreto de la acción completamente desapegada". El expresa la misma idea una vez más, pero en otras palabras, cuando dice: "Cuando nosotros no pensamos en términos de nuestro egotístico "Yo", y cuando no lo involucramos, nosotros realizamos la  acción más desapegada", (conversaciones inspiradas). Un ejemplo bien conocido de involucramiento del ego con consecuencias negativas, es el estado de "pánico escénico".
Swami Ramadas dice: "La acción del Karma yogui lo lleva muy lejos en su evolución espiritual y sus efectos duran largo tiempo. Esta acción deja en el mundo entero un efecto benéfico permanente y profundo". (La presencia de Ram).
 
Karma Yoga y el sentido de responsabilidad.
Hemos visto que, en sentido amplio, el sistema del Karma Yoga puede resumirse en cuatro principios:
No consideremos cualquier acción desapegada como carente de importancia, descartable e incompatible con el papel que podamos pensar que debemos cumplir en la vida, como Karma yoguis.
No desear o temer egoístamente los resultados de nuestras acciones, que llevamos a cabo como instrumentos divinos. No apegarnos egoístamente a la acción, mientras la realizamos desapegadamente.
 
Ni durante una acción ni después, debemos considerarnos autores de ésa acción, sino el instrumento a través del cual Dios se manifiesta. Los últimos tres puntos, si son mal comprendidos, pueden llevar fácilmente a un estado de total desinterés (lo que es una manifestación de egoísmo¡) hacia la acción que debe ser realizada. En este caso realizaremos dicha acción superficialmente, con apuro, "no importa como", porque ya no nos sentimos responsables. Esto es exactamente lo opuesto a lo que el Karma yoga es en realidad. En realidad, el Karma Yoga adjudica una gran responsabilidad a sus practicantes. Esto es obvio de dos maneras: la difícil responsabilidad de elegir entre todas las posibilidades existentes aquélla que responda mejor al ideal divino en ése momento dado. Es imposible escapar de esta responsabilidad o ocultarnos a ella, detrás de un dogma o de una ley; y la obligación de llevar a cabo, con toda nuestra fuerza y en un perfecto estado de desapego la acción particular que fue elegida. Esto implica que, de tiempo en tiempo, durante dicha acción, es necesario reservar momentos de reflección y consagración a la Divinidad. Estos momentos son necesarios a fin de cumplir bien estas dos condiciones.
 
Sri Aurobindo ha escrito a sus discípulos: "La pereza debe ser erradicada, por supuesto, pero a veces se me hace obvio que Uds. van demasiado lejos en la dirección opuesta. Es necesario actuar en forma completamente desapegada, con toda la energía concedida entonces por la Divinidad, pero es igualmente necesario algunas veces no actuar en absoluto" (Yoga práctico integral).
"Demasiado trabajo interrumpido altera algunas veces la calidad de la acción, no importa la experiencia y el entusiasmo de quien lo hace".
 
La dificultad característica del sistema de Karma Yoga.
No debemos nunca imaginarnos que la perfección y la maravillosa realización interior que se hacen posibles a través del sistema del Karma Yoga son fáciles de alcanzar. Aún la correcta comprensión intelectual de sus reglas y de su correcta aplicación no son nada fáciles. Krishna dice en el Bhagavad Gita: "Acerca de lo que la acción desapegada y la inacción son en realidad, aún los sabios se encuentran a veces inseguros y algunos de ellos están equivocados. Debemos comprender bien el concepto de acción desapegada, acción incorrecta e inacción. Se necesita una gran sabiduría, porque el camino de las acciones es muy complicado"
Sri Ramakrishna habla frecuentemente acerca de las dificultades en la práctica del Karma Yoga: "El Nishkama karma (la acción que es desapegada del deseo egoísta por sus frutos), es muy difícil" (enseñanzas de Ramakrishna).  La acción totalmente no egoísta es muy difícil, especialmente en nuestro tiempo. Actuar sin apego egoístico es extremadamente difícil". Y Swami Vivekananda observa, con cierto desencanto: "la persona que pueda actuar con completo desapego por cinco días, o aún por cinco minutos, sin ningún motivo egoístico, sin pensar para nada en el futuro, en las recompensas del Cielo, en gratificaciones, en castigos o en cualquier otra cosa de esta especie, se volverá instantáneamente un poderoso gigante espiritual" (Yoga integral práctico). Sri Ramakrishna enseña a sus discípulos a pensar de esta manera: Yo imagino que ejecuto mis actos con desapego, pero no sé con seguridad hasta qué punto esto es una ilusión y si no actuaré con cierto apego. Yo ejecuto actos de caridad sin saber en realidad si no los hago para mejorar a los ojos de la gente" (Enseñanzas de Ramakrishna). Y Sri Aurobindo dice: "El Karma Yoga es un camino rápido, más simple que la meditación yóguica, con la condición de que la mente no está fijada en el Karma, sino exclusivamente en la Divinidad". (Yoga integral práctico).
Ma Ananda Moyi agrega: "La acción que está totalmente consagrada a Dios es mucho más valiosa que la acción ejecutada bajo el impulso de nuestro propio deseo. Lo primero trae consigo la divina fusión que llevará a la Iluminación, y lo segundo tiene como objetivo el deseo egoísta que conduce a más y más experiencias en este mundo. La única acción verdadera es la que revela la eterna fusión entre el ser humano y Dios; las otras acciones son inútiles, indignas de ser llamadas "acciones", y debido a ello podemos afirmar que no son en absoluto acciones" (Enseñanzas de Ma Ananda Moyi).
 
Combinar el Karma Yoga con otras formas de Yoga.
La práctica del sistema de Karma Yoga puede combinarse con la práctica de otras formas de Yoga, especialmente Bhakti Yoga, Hatha Yoga, Raja Yoga, Laya Yoga. Este es uno de los temas principales de las enseñanzas de Krishna expuestas en el Bhagavad Gita. Sobre este punto ofrecemos diversas citas: "Abandona y ofrece todos tus trabajos a la Divinidad". "No importa lo que hagas, hazlo desapegadamente como una ofrenda a mí. De este modo estarás libre de los buenos o malos resultados que están haciendo cadenas de las acciones egoístas". "Haz todas tus acciones desapegado, llevado solamente por tu amor por mí"."El que se encuentra en la raíz de todos los seres y que infunde el Universo entero - sólo adorándolo a través de la actividad hecha con desapego, puede una persona lograr la perfección".
 
Para Sri Aurobindo, el Karma Yoga es más eficiente cuando "abandonamos nuestra propia voluntad y nuestros deseos egoístas a la Divina voluntad" (Yoga integral práctico).
Sri Ramakrishna les decía a quienes venían a consultarle: "rogad a Dios para que les envíe su gracia y la fuerza para cumplir vuestros deberes con desapego, sin esperar ninguna gratificación interior o exterior, y sin miedo a un castigo en este mundo o en otro" (Enseñanzas de Ramakrishna).
 
En forma significativa, Krishna insiste en el importante papel del conocimiento espiritual y de la inteligencia (en otras palabras Jnana Yoga), en la práctica del Karma Yoga: "Esta es la inteligencia de la cual escuchaste en Samkhya; escucha ahora lo que el Yoga te enseña: si estás en el estado de Yoga a través de esta inteligencia, Oh Hijo de Pritha, eliminarás para siempre la esclavitud de la acción" El continúa diciendo que el Karma Yoga se complementa muy bien con otros tipos de Yoga, entre los cuales están el Raja Yoga, Tantra Yoga, Hatha Yoga, Laya Yoga, Bakhti Yoga.
Para Sri Aurobindo, "la actividad realizada en un estado mental completamente desapegado, como forma de ejercicio espiritual, es un potente camino en cualquier forma de Yoga".
Swami Ramadas dice: "Sin el Karma Yoga, la práctica del Jnana Yoga, el Bakhti Yoga, Hatha Yoga, Tantra Yoga y Laya Yoga es solamente una extrema glorificación espiritual egoísta" (Cartas)
 
 


 

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